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Peligros Insospechados de los Castillos Medievales

Peligros Insospechados de los Castillos Medievales

 

– Rosana Díaz

 

Los castillos, sin duda, son el elemento más representativo de la Edad Media. A través de las historias de caballería y los cuentos de hadas, su imagen se ha instalado en el inconsciente colectivo como símbolo de una época en donde realidad y fantasía se mezclaban. Sin embargo, esta idealización no sólo ha contribuido al desarrollo de la literatura fantástica tolkieniana, sino también a que perdamos de vista sus funciones y la dura realidad que provocó su construcción. Los castillos no se limitaban a ser el hogar de un señor y sus sirvientes, ni se trataban de lugares acogedores y ornamentados como en los cuentos. De hecho, en aquella época era costumbre que el señor y su familia se movieran constantemente, de un castillo a otro, llevando consigo sus pertenencias, por lo que éstas tenían que ser ligeras y relativamente pocas. Así, los castillos tenían poquísimos muebles e incluso menos elementos decorativos en proporción a su gran tamaño. Debido a los muros de piedra, las corrientes de aire y el frío eran una constante, incluso en verano; y dado que los suelos y los muebles eran todos de madera, siempre había que estar al pendiente de que el recinto no se incendiara. Sin embargo y a pesar de lo incómodos que resultaban para la vida cotidiana, los castillos proliferaron durante siglos hasta que poco a poco perdieron su practicidad debido a la inclusión de la pólvora en el armamento. ¿Pero por qué fueron tan importantes los castillos? ¿Qué elementos los componían?

 

 

Un castillo se puede definir como un edificio o conjunto de edificios autosuficientes y fortificados (preparados para defenderse en caso de ataque), que protegían, dominaban y vigilaban la zona en la que estaban. La diferencia entre un castillo y otras construcciones fortificadas, como algunos conventos o ciudades, era que los castillos eran en sí mismos armas y tenían la capacidad para actuar a la ofensiva. Generalmente se construían en lugares altos, como la cima de un monte, desde donde se pudiera vigilar el territorio circundante. Otras ocasiones se construían en medio de una población con el objetivo de absorberla y establecer su dominio. Estaban habitados por un señor (usualmente vasallo de otro señor más poderoso o de un rey), que tenía la obligación de proteger las tierras y a la población en su territorio. Cuando el castillo se construía en un lugar relativamente aislado, gente de todos lados buscaba instalarse cerca de él buscando su cobijo, ya que su aspecto imponente estaba diseñado para disuadir a posibles atacantes. Estas migraciones pusieron la base de las primeras ciudades.

 

 

Los castillos proliferaron en las zonas fronterizas y costeras, pues éstas eran las más susceptibles a asaltos e invasiones. Por eso mismo es que su construcción tenía fines bélicos y no estéticos. De hecho, no fue sino hasta finales de la Baja Edad Media cuando nacieron los primeros castillos palaciegos, lejos de las fronteras. Estos son los que asociamos con los cuentos de hadas pues, al no tener como función principal la guerra y estar ubicados en terrenos más seguros, eran los hogares de los reyes y la alta nobleza, y por lo mismo estaban finamente ornamentados.

El castillo tradicional está compuesto de tres elementos principales: la muralla, el patio de armas y la torre del homenaje. Ésta última era el elemento más alto y más importante de todo el conjunto. Ahí  habitaban el señor y su familia, y se guardaban los granos que resultaban de los impuestos cobrados a los campesinos. En el salón principal se celebraban las fiestas y los banquetes, se recibía a los invitados, se juzgaba a los delincuentes y se recaudaban los tributos. La torre del homenaje solía ser el último bastión de defensa cuando el resto de la fortaleza había sido tomada.

 

 

El patio de armas era un espacio interior abierto, usualmente con forma rectangular o cuadrada. Allí entrenaban los soldados y, en caso de guerra, los campesinos acudían a resguardarse en él. Al cruzar la puerta principal, lo primero que aparecía era el patio de armas y éste conectaba con todas las dependencias internas del castillo, como los talleres de los artesanos, las viviendas de los sirvientes, la capilla, las mazmorras y también la torre del homenaje.

 

 

 

Delimitando al patio de armas y protegiendo todo el conjunto se encontraba la muralla principal. De menor altura que la torre del homenaje, esta muralla estaba construida con piedra de sillería en forma de dados, unidos entre sí con yeso o argamasa. En ella había tres accesos: la puerta principal, que era por donde entraban las gentes en épocas de paz y las tropas cuando regresaban al castillo; el portillo, más pequeño y de uso individual, situado junto a la puerta principal; y las poternas o “puertas de la traición”, que eran puertas ocultas diseñadas para entrar o salir del conjunto sin ser visto, pero que si eran descubiertas daban entrada fácil a los sitiadores. Muchas veces, antes de esta muralla se construía un antemuro o falsabraga de menor altura para reforzar el poder defensivo. Entre el antemuro y la muralla principal se podía hallar una de dos cosas: la liza, que era un espacio plano diseñado para que los asaltantes tuvieran que cruzar varios metros a merced de las descargas provenientes de la muralla principal; o el foso, que podía ser seco o húmedo. Por ejemplo, en los castillos ibéricos solían colocarse estacas dentro de los fosos secos para impedir que la maquinaria de guerra se acercara al complejo principal y para que a los atacantes no les resultara fácil llegar a su objetivo. Asimismo, la complejidad del cruce del foso aumentó cuando se crearon las escarpas, que eran taludes o zonas inclinadas de terreno en la base de la muralla principal, muy difíciles de escalar. Los fosos sólo podían ser salvados a través de un puente de piedra o, más comúnmente, de uno levadizo de madera que conectaba la puerta principal y la barbacana (pequeña fortificación exterior diseñada para para defender puntos débiles, como la puerta principal de un castillo o los puentes fortificados; cuando se trataba de la de un castillo, ésta estaba generalmente unida al antemuro).

 

http://jcdonceld.blogspot.mx/2012/09/el-castillo-medieval-y-sus-partes.html

 

Castillo con foso y escarpa.

 

Los castillos tenían diferentes tipos de torres: cuadrangulares, redondas, poligonales, triangulares o pentagonales en proa, y podían ser macizas o huecas. Según su disposición con relación a la muralla se clasificaban en tres: exenta (que sobresalía del muro, pero estaba conectada a éste), inserta (adosada o embutida en el muro) o aislada (separada totalmente del muro). En el caso de la Península Ibérica, los torreones (torres cuadrangulares) y, sobre todo y por no tener ángulos muertos de tiro, los cubos (torres circulares) fueron los tipos más populares. Adosadas a la muralla se hallaban las “torres flanqueantes” y las “torres esquineras”. A veces, encima de la Torre del Homenaje se construía una pequeña torre que servía de vivienda para los soldados que la protegían; ésta era la “torre caballera”. En España, a las torres exentas de los muros se les llamó “torres albarranas”. Éstas eran cuerpos defensivos conectados al muro principal a través de corachas (puentes o finas murallas perpendiculares a la principal, permanentes o retirables, que impedían la circunvalación del muro por parte de los enemigos, a la vez que proporcionaban múltiples lugares de tiro a los defensores del castillo). Por otro lado, se le llamaba con el nombre genérico de “torre de vigilancia” a cualquiera que tuviera como objetivo vigilar los accesos al castillo y en general todo el territorio que lo rodeaba. Dentro de éstas podemos contar a las “atalayas”, un tipo de torres aisladas, llamadas también “almenaras” cuando se encontraban cerca de la costa. Estas torres constaban de tres pisos y una azotea, y solían tener un único acceso en la primera planta a través de una escalera de cuerda o de madera, que rápidamente se retiraba en caso de peligro. A su alrededor había una cerca de madera y junto a su base un pequeño establo o huerto para la subsistencia de los centinelas que las habitan. Se comunicaban con el conjunto principal del castillo mediante señales acústicas o visuales (instrumentos musicales, mensajes de humo, reflejos de espejos).

Como remate de las torres y las murallas se encontraban las almenas o merlones. Su función era proteger a los defensores del castillo de ataques exteriores, al mismo tiempo que los dejaban disparar proyectiles a través de: a) los huecos que había entre ellas; b) por unos orificios estrechos y alargados llamados “saeteras” o “aspilleras”; o c) a partir del nacimiento de la artillería pirobalística, mediante agujeros en forma de cruces o de palos y orbes llamados “troneras”. Los soldados podían moverse de un lado a otro del muro gracias al adarve o “camino de ronda” que constaba de un estrecho pasillo, que bien podía estar techado o no y desde el cual se vigilaba y se combatía. Además, dentro de los múltiples elementos ofensivos del muro se encontraban los matacanes (llamados “cadalsos” cuando eran de madera y “ladroneras” cuando eran de piedra) y las buhoneras desde donde los defensores podían vigilar desde arriba a sus enemigos y lanzarles proyectiles o líquidos ardientes. En fin, el principal obstáculo a vencer si se quería invadir un castillo eran la muralla y sus diversos componentes de ataque/defensa.

 

http://jcdonceld.blogspot.mx/2012/09/el-castillo-medieval-y-sus-partes.html

 

 

En conclusión, el castillo tradicional está muy lejos de ser aquella construcción romántica, cursi y colorida que nos imaginamos. No sólo su aspecto, sino que toda su estructura tenía que resultar feroz e implacable. Ésta es sólo una de las tantas características olvidadas u omitidas de los castillos medievales.

 

 

Bibliografía y Mesografía:

VALDALISO GAGO, Jesús María. Vivir en un Castillo Medieval. Editorial La Esfera. Primera Edición: octubre 2009.

 

http://seordelbiombo.blogspot.mx/2013/01/partes-de-un-castillo-medieval.html

http://www.castillosdeespaña.es/es/diccionario

http://amodelcastillo.blogspot.mx/2011_05_20_archive.html

http://www.castillosdepalencia.es/diccio/dic_a.htm

http://www.jcdonceld.blogspot.com.es/2011/07/el-castillo-de-turegano-original.html

http://aulainfantil-susana.blogspot.mx/2013/02/recursos-tic-de-los-castillos.html

http://www.arteguias.com/castillos.htm

Written by paaxsound

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