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Quetzales y ceibas en la obra de Eduardo Sarabia

Quetzales y ceibas en la obra de Eduardo Sarabia

Una visita al Museo Nacional de Antropología y la admiración por el penacho de Moctezuma detonaron el interés de Eduardo Sarabia por los quetzales.

“Un quetzal en vuelo semeja una serpiente alada”, señala el artista con ascendencia mexicana nacido en Estados Unidos, “y la serpiente emplumada hace referencia a Quetzalcóatl y desde luego al quetzal, por lo que me gustó ese título para mi exposición, como una alusión al mundo indígena”.

Eduardo Sarabia. Serpiente emplumada y otros festejos reúne 16 acrílicos y 280 aves, reproducciones en barro y cerámica de cuatro especies: quetzal, cotinga azul, cuco ardilla y espátula rosada, cada una con su propia personalidad y pintadas a mano, los cuales pueden admirarse en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo hasta el 13 de noviembre.

El plumaje de esas cuatro aves se encuentra en el penacho de Moctezuma, cuyo original permanece en Viena, Austria, y es una pieza clave de colección del arte plumario, refiere Sarabia.

Después de su visita al Museo Nacional de Antropología, Sarabia quiso conocer al quetzal en su hábitat natural, por lo que solicitó permiso a la reserva de la biósfera El Triunfo, en Chiapas para presenciarlo. “Al ser un ave sagrada para las culturas indígenas del país, y simbólicamente una referencia a un dios, a un poder, me imaginé que verlo en vuelo sería una experiencia fenomenal, y efectivamente resultó algo espectacular”.

Agrega que no tenía ningún proyecto en mente, ya que su trabajo parte de la fascinación por algún tema personal y continúa con la investigación, de la que surge el material para construir una narrativa o un proyecto.

“Empecé a hacer conexiones entre lo que me platicaba la gente sobre el quetzal: su canto, sus plumas y como símbolo de dinero –el quetzal es la moneda oficial de Guatemala–; cómo de poseer un valor simbólico y sagrado en las culturas antiguas pasó a uno monetario; de intercambio de plumas, a plumas en venta con un valor de alrededor de dos mil dólares”.

La ceiba fue otro elemento que sorprendió al creador en sus viajes al sureste de la República Mexicana. Para las culturas prehispánicas representaba un árbol sagrado, de vida; morada de los dioses, quienes lo habitaban en forma de quetzal.

En los acrílicos, Sarabia pintó este árbol y a su alrededor recreó ceremonias que incluyen danzas antiguas y otros aspectos de la cultura popular. En la pieza principal, Ceiba sagrada 16, se aprecia el tronco de una ceiba cortado, con las cuatro aves encima de él, en señal de luto.

Written by Paax Sound

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