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Reflexiones sobre el (buen) Uso del Lenguaje

Reflexiones sobre el (buen) Uso del Lenguaje

– Rosana Díaz

El ser humano siempre ha tenido la necesidad de comunicarse con sus semejantes y con otros elementos que lo rodean. A lo largo de su vida, esto trasciende a la necesidad para convertirse en un gusto: la persona aprende sobre el placer de intercambiar ideas y poder poner en palabras aquellos conceptos que alcanza a comprender. Sin embargo, la calidad de la comunicación varía según la capacidad para manejar el código que estemos utilizando. En el caso de las distintas lenguas, hablamos de códigos complejos, con diferentes niveles según el contexto y el objetivo con el que las usemos. Dado que la buena comunicación está estrechamente ligada a la buena expresión del mensaje, es imprescindible aprender bien las reglas y las formas de la lengua que utilisemos, sobre todo si ésta se trata de nuestra lengua materna. La tarea no es nada fácil pero si se tiene paciencia y se es constante, uno descubrirá lo enriquecedora que resulta.

Dentro de la lista de recompensas que trae consigo esto debo de mencionar, en primer lugar, el beneficio para nuestro cerebro. Entender y memorizar reglas ortográficas, vocabulario y estructuras sintácticas involucra un proceso tan complejo que obliga a nuestro cerebro a usar ambos hemisferios. Y es que no es sólo dominar la parte técnica, sino que también hay que desarrollar la suficiente sensibilidad para saber cómo, cuándo y dónde usarla. De ahí que su ejercicio cree grandes cantidades de conexiones neuronales y que de lo más recomendado para hacer gimnasia cerebral sea el aprender varios idiomas.

El segundo beneficio de aprender bien una lengua es que ella nos da acceso a una manera de pensar, a una forma de ser y de ver la vida. Las condiciones geográficas y la influencia que deje el contacto con otros grupos humanos, van construyendo la cultura de un lugar, si entendemos por “cultura” los usos, las costumbres y las aspiraciones de un pueblo en particular. Las lenguas tienen ahí su origen, y se enriquecen y van cambiando con él. Así, nadie puede decir que conoce bien la cultura alemana si no sabe hablar el alemán. En cambio, uno podría darse una idea de lo detallista y preciso que es el pueblo japonés si sabe que éste tiene una manera diferente de contar las cosas planas, las cosas redondas, las cosas alargadas, etc., aunque nunca en su vida haya visitado Japón. Lo mismo aplica a nivel individual. Es fácil distinguir la educación, los antecedentes y muchos rasgos de la personalidad de alguien sólo por la manera en que habla y escribe. Por ello afirmo que nuestra lengua y el uso que le damos es la columna vertebral de quiénes somos. O sea, nuestra lengua nos da identidad.

Finalmente, hay un tercer beneficio que no debe pasar desapercibido y que, de alguna manera, es la condensación de los dos anteriores. Por un lado, tenemos que el uso que hagamos de una lengua dice mucho de quiénes somos y de cómo nos relacionamos con nuestro entorno, y por otro que ejercitar una lengua es excelente para mantener en buena condición nuestro cerebro. Es decir, la lengua tiene la capacidad de transformarnos y, por lo tanto, con ella nosotros también podemos transformar la realidad. Me explico.

Las conexiones neuronales que se forman al leer y escuchar, y al hablar o escribir correctamente se deben al esfuerzo que empleamos para conceptualizar y organizar nuestras ideas de forma coherente, de manera que éstas sean comprendidas tanto por nosotros mismos como por nuestro receptor. O sea, para expresarnos bien es necesario tener orden en la cabeza. Ese orden es el que nos va a dar la claridad de pensamiento. Y la claridad de pensamiento nos va a ayudar a resolver con mayor asertividad los problemas y a aprovechar mejor las oportunidades que se nos presenten. Así, utilizar bien una lengua facilita y mejora la estructuración de nuestra mente, lo cual se va a ver no sólo a la hora de hablar y escribir o comprender lo que leemos y escuchamos, sino en todas las áreas de nuestra vida.

¿Y por qué el obtener una mente estructurada a partir del correcto uso de la lengua va a repercutir en cómo vivimos? El motivo principal reside en el mejoramiento del raciocinio. Es imprescindible tener cierto dominio sobre el lenguaje o lengua en los que se esté pensando de modo que podamos progresar en la capacidad de razonamiento y en la habilidad de analizar eventos. Así, hacer el esfuerzo por usar bien nuestra lengua mejora considerablemente nuestro raciocinio, y un buen raciocinio va a facilitar: la comprensión, la empatía, el acceso a información, el desarrollo y expresión de ideas, la formación de opiniones bien fundadas y la interiorización de valores. Es decir, nos va a ayudar a formarnos como individuos eficientes, creativos y responsables, que podrán impactar con su quehacer a la sociedad a la que pertenecen. Dicho de otra manera, el buen uso de la lengua nos va a dotar de capacidades que nos apoyarán para construir una identidad fuerte y, aun así, flexible. Y esta identidad, a su vez, nos brindará cimientos sólidos para desenvolvernos en cualquier situación, ya sea a la hora de ejercer un oficio, cumplir con una tarea, resolver un problema, emprender un proyecto o relacionarnos con alguien. O sea, entre mejor hablemos, escribamos, leamos y escuchemos, veremos que se nos facilitará desarrollar la identidad que usaremos para transformar el mundo en la que vivimos.

En conclusión, hablar y escribir bien nos empodera para ser la mejor versión de nosotros mismos y, por ende, para lograr un mundo mejor (aunque suene cursi ^^).

Written by paaxsound

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